El taller de yoga con Gabriela Cadario al frente ha sido un éxito. Los alumnos no solo han aprendido cómo relajar su cuerpo, también han aprendido a relajar su mente, su corazón, su auto exigencia, su necesidad de sentirse reconocidos y valorados por los demás… Han sacado fuera todo lo que no les gusta, lo han gritado y dejado en el suelo como por ejemplo no me gusta que me ignoren, no me gusta que me falten al respeto… Y han recogido del mundo las cosas que sí les gustan abrazándolas: me gusta tener buenos amigos, me gusta que me abracen…

Han hecho las posturas de yoga, asanas, de forma muy divertida. Se han convertido en tortugas dormidas, en velas que brillan, en ranas que se balancean, han sentido la quietud del árbol…

Gabriela dejó lo más difícil para el final: el equilibrio. Pero antes les ha enseñado que para las cosas difíciles y que creemos imposibles hay que concentrarse primero y prepararse con un SI PUEDO bien alto en su mente y su corazón.

Todos han disfrutado y sobre todo, han aprendido estrategias para regular sus emociones en las que el cuerpo tiene un papel mucho más que importante.